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La solución definitiva: claves para que tu bebé gane peso sin preocupaciones

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¡Hola, súper papás y mamás! Sé que, desde que nuestros pequeños llegan a casa, una de las preocupaciones que más nos quita el sueño es si están comiendo lo suficiente y, por supuesto, si están ganando peso como deberían.

¿A que sí? Esa curvita en la gráfica de crecimiento se convierte, sin querer, en el centro de todas las miradas, y cada visita al pediatra es como un examen sorpresa para nosotros.

¡Uff! Recuerdo vivamente esa etapa de incertidumbre, de buscar sin parar en foros y grupos, preguntándome si estaba haciendo lo correcto o si mi bebé estaba recibiendo todo lo necesario, sobre todo con la cantidad abrumadora de información y los nuevos enfoques sobre alimentación infantil que surgen constantemente.

Es un sentimiento muy común, te lo aseguro, y te entiendo perfectamente si te sientes un poco abrumado o incluso culpable. Pero no te preocupes, ¡estás en el lugar adecuado!

En este espacio, que es como nuestra pequeña comunidad, he recopilado y puesto a prueba muchísimos consejos y trucos que te darán esa paz mental que tanto necesitas.

Si buscas claridad entre tanto ruido, si quieres entender mejor las señales de tu bebé y disfrutar de esta etapa sin agobios, entonces quédate. ¡Vamos a desmitificar este tema tan importante de una vez por todas!

Aquí abajo, vamos a descubrir juntos todo lo que necesitas saber para que el peso de tu bebé deje de ser una preocupación y se convierta en una fuente de alegría y confianza.

¡Acompáñame a conocerlo todo con exactitud!

¡Hola, familia! Qué alegría teneros por aquí. Como influencer de maternidad que soy, sé lo mucho que nos desvela el crecimiento de nuestros peques, ¿verdad?

Esa preocupación constante por si están comiendo lo suficiente y si el peso va por buen camino es algo que he vivido en carne propia y que veo reflejado en muchísimos mensajes que recibo.

¡Es normal sentirse así! Con tantas opiniones y la avalancha de información, a veces parece que estamos en una búsqueda interminable. Pero calma, que hoy vamos a ponerle fin a esa incertidumbre.

Aquí, en nuestro rincón de confianza, vamos a desgranar este tema tan importante, compartiendo experiencias, información útil y, sobre todo, mucha tranquilidad.

¡Prepárense para descubrir juntos cómo asegurar que nuestros bebés crezcan sanos y felices!

Entendiendo las Curvas de Crecimiento: ¿Qué Es Realmente “Normal”?

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El mapa del desarrollo de tu bebé

Cuando llevamos a nuestros bebés al pediatra, una de las primeras cosas que hacen es pesarlos y medirlos para luego, con esa información, ubicarlos en las famosas curvas de crecimiento.

¡Recuerdo mi primera vez mirando esas gráficas! Parece un jeroglífico al principio, pero son una herramienta increíble, una especie de mapa que nos indica cómo está evolucionando nuestro pequeño en comparación con miles de otros niños de su misma edad y sexo.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) tiene unos patrones de crecimiento infantil que son como el estándar de oro, y se basan en el desarrollo de niños amamantados en condiciones óptimas.

Lo que buscamos no es que nuestro bebé esté en un percentil específico, sino que mantenga una tendencia constante dentro de su propia curva. Es decir, si tu bebé siempre ha estado en el percentil 25, lo importante es que siga ahí, creciendo de manera armónica, no que de repente salte al 90.

Mi pediatra siempre me decía: “Lo importante es la trayectoria, no el punto”. Y vaya si tenía razón. No te agobies si su curva está un poco más abajo o más arriba que la de su primo o el bebé de una amiga; lo crucial es la constancia y que el profesional de la salud confirme que todo está bien.

Un bebé sano, aunque sea pequeño, puede estar perfectamente bien.

¿Cuándo hay que preocuparse de verdad?

Aunque la constancia en la curva sea la clave, hay ciertos signos que sí merecen nuestra atención y una consulta inmediata con el pediatra. Por ejemplo, es totalmente normal que los recién nacidos pierdan un poco de peso en los primeros días, ¡hasta un 10% de su peso al nacer!

Pero lo esperable es que lo recuperen alrededor de los 10 a 14 días. Si pasan dos semanas y tu bebé aún no ha recuperado su peso de nacimiento, ¡ojo!, hay que revisarlo.

Otro punto de alarma sería una caída brusca en su curva de crecimiento, o que no gane aproximadamente entre 20 a 30 gramos al día durante los primeros tres meses.

Más allá de la balanza, fíjate en cómo se siente tu bebé: ¿está activo y alerta?, ¿pide alimentarse entre 8 y 12 veces al día (si es recién nacido)?, ¿tiene suficientes pañales mojados y sucios?

Si notas que no está satisfecho después de las tomas, que llora a menudo por hambre o que sus deposiciones son secas y escasas, es momento de hablar con el especialista.

La detección temprana es crucial para abordar cualquier posible problema subyacente.

Lactancia Materna o Fórmula: ¿Cómo Influye en el Aumento de Peso?

El poder de la leche materna

Ay, la lactancia materna… ¡un tema que genera tantas dudas! Desde mi propia experiencia, puedo decir que es una aventura maravillosa, pero también llena de retos.

Si tu bebé se alimenta con leche materna, es fundamental entender que su patrón de crecimiento puede ser diferente al de un bebé alimentado con fórmula.

De hecho, los bebés amamantados exclusivamente suelen ganar menos peso después de los 6 meses que los que reciben fórmula. Y esto es perfectamente normal, ¡no significa que tu leche no sea “suficiente”!

La leche materna es un alimento vivo que se adapta perfectamente a las necesidades de tu bebé, proporcionándole todos los nutrientes esenciales. La OMS recomienda la lactancia materna exclusiva hasta los 6 meses y continuarla junto con la alimentación complementaria hasta los dos años o más.

Si estás amamantando y te preocupa el peso de tu bebé, asegúrate de que el agarre sea bueno, que las tomas sean a demanda y que el bebé vacíe bien un pecho antes de ofrecerle el otro.

A veces, un asesor de lactancia puede hacer maravillas para corregir pequeños detalles que marcan una gran diferencia.

Cuando la fórmula entra en juego

Para quienes optamos por la fórmula, ya sea de forma exclusiva o mixta, también hay mucho que aprender. Las fórmulas infantiles están diseñadas para replicar la leche materna lo más fielmente posible y contienen los nutrientes necesarios para el crecimiento y desarrollo del bebé.

En España, como en otros lugares, las fórmulas deben cumplir con normativas estrictas para asegurar su calidad y seguridad. Puedes encontrar fórmulas a base de leche de vaca (las más comunes), de cabra o de soja, y la mayoría vienen fortificadas con hierro, DHA y ARA, que son importantes para el desarrollo del cerebro y los ojos.

Si tu bebé está con fórmula y te preocupa su peso, revisa que la preparación sea la correcta, siguiendo las instrucciones al pie de la letra, ya que mezclarla mal puede ser perjudicial.

También es importante no ofrecerle “bebidas que llenan” pero no nutren, como zumos, tés o agua en exceso, especialmente antes de los 6 meses, ya que pueden hacer que se sienta satisfecho sin aportarle las calorías que necesita.

Mi consejo es siempre seguir las indicaciones de tu pediatra y no dudar en preguntar sobre las diferentes opciones si tienes dudas.

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La Llegada de los Sólidos: Una Nueva Etapa de Nutrición

Introduciendo sabores y texturas

¡La alimentación complementaria es otro hito emocionante! Normalmente, empezamos a introducir los sólidos alrededor de los 6 meses de edad, cuando nuestros bebés muestran señales de estar listos, como poder sentarse sin apoyo y mostrar interés por la comida.

Recuerdo la emoción de darle a mi peque su primera cucharadita de puré de calabaza, ¡fue todo un evento! Al principio, el objetivo no es tanto que coman grandes cantidades, sino que exploren sabores y texturas, y que se familiaricen con la comida más allá de la leche.

La leche materna o de fórmula sigue siendo la principal fuente de nutrición durante este período.

Alimentos estratégicos para un buen peso

Si tu pediatra te ha indicado que necesitas ayudar a tu bebé a ganar un poco más de peso, la alimentación complementaria se convierte en una aliada fantástica.

La clave es añadir calorías y proteínas sin aumentar demasiado el volumen, especialmente si tu bebé tiene poco apetito. Aquí te dejo algunos de mis trucos favoritos y alimentos que he usado para enriquecer sus comidas:

Tipo de Alimento Ejemplos y Cómo Usarlos Beneficios para el Peso
Grasas saludables Aceite de oliva virgen extra, aguacate, mantequillas de frutos secos (sin azúcar ni sal) Aportan calorías concentradas y ácidos grasos esenciales. Puedes añadir un chorrito de aceite de oliva a sus purés o untar aguacate en tostadas pequeñas.
Proteínas de calidad Carnes magras (pollo, ternera), pescado azul (salmón), huevo, legumbres, yogur griego entero Fundamentales para el crecimiento muscular y el desarrollo. Introduce carnes y pescados bien cocidos y triturados, legumbres en purés, o yogur natural entero.
Carbohidratos complejos Pasta, patata, arroz, cereales infantiles enriquecidos con hierro (mezclados con leche materna/fórmula) Fuente principal de energía. Añade patata o pasta cocida a los purés de verduras.
Frutas calóricas Plátano, mango, uvas (cortadas longitudinalmente), frutas deshidratadas (con precaución por atragantamiento) Ofrecen energía y vitaminas. Los dátiles o pasas bien picados pueden ser un extra calórico en yogures o gachas.

Es importante evitar darles alimentos pegajosos o dulces duros a los bebés. Y por supuesto, siempre bajo la supervisión y recomendación de tu pediatra o un nutricionista infantil.

Recuerdo preparar purés con un poco más de aceite de oliva o añadirle un trocito de aguacate y ver cómo mi hijo comía con más gusto y energía. ¡Eran pequeños cambios que sumaban mucho!

Señales de Alerta y Cuándo Consultar al Pediatra

Más allá de los números en la balanza

Aunque las curvas de crecimiento son una guía excelente, no podemos obsesionarnos solo con los números. Como padres, somos los que mejor conocemos a nuestros hijos.

Si algo no te cuadra, tu instinto suele ser el que más acierta. He aprendido que hay otras señales, además del peso, que nos indican si nuestro bebé está prosperando o si necesita una revisión.

Un bebé que no aumenta de peso de forma adecuada puede manifestar otros síntomas que nos dan pistas, como estar inusualmente somnoliento, tener poco interés en alimentarse, o mostrar una irritabilidad excesiva.

También es importante observar el número y la consistencia de sus pañales mojados y sucios, que son indicadores directos de su ingesta y digestión.

Cuándo es el momento de buscar ayuda profesional

No quiero alarmarte, pero es crucial saber cuándo una preocupación se convierte en una señal de alarma que requiere la atención del pediatra. Como te comentaba, si tu bebé no recupera el peso de nacimiento en las dos primeras semanas, o si notas una pérdida de peso significativa después de ese período, es motivo de consulta.

Otros indicadores de que algo podría no ir bien incluyen que el bebé no gane alrededor de 30 gramos al día hasta los 3 meses, o 20 gramos al día entre los 3 y 6 meses.

Si el bebé no parece satisfecho después de las tomas, llora con frecuencia por hambre, o sus deposiciones son duras, secas, escasas o muy infrecuentes, también deberías hablar con el especialista.

No dudes en plantear todas tus dudas, por muy pequeñas que te parezcan. ¡Para eso están los profesionales! Tu pediatra es el único que puede confirmar si el peso de tu bebé es un problema y darte las indicaciones adecuadas.

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Consejos Prácticos para Fomentar un Aumento de Peso Saludable

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Estrategias en la alimentación diaria

Si tu bebé necesita un pequeño empujón para ganar peso, no te preocupes, ¡hay muchas cosas que podemos hacer en casa! Lo más importante es hacer de la alimentación un momento tranquilo y agradable, sin presiones.

Mi consejo principal es ofrecer tomas más frecuentes, ya sea de pecho o biberón. A veces, los bebés se cansan o se distraen fácilmente, por lo que varias tomas cortas pueden ser más efectivas que pocas y largas.

Si estás amamantando, intenta ofrecer ambos pechos en cada toma y asegúrate de que el bebé vacíe bien el primero antes de cambiarlo, para que obtenga la leche más rica en calorías del final de la toma.

Si usa biberón, asegúrate de que la tetina sea del flujo adecuado para que no se canse demasiado y que esté en una posición cómoda. Evita las distracciones durante las comidas, como la televisión o las pantallas, para que el bebé se concentre en comer.

Enriqueciendo las comidas con creatividad

Una vez que empiezan con los sólidos (después de los 6 meses y con la aprobación del pediatra), podemos ser creativos para añadir calorías extra sin que el bebé se sienta abrumado por el volumen.

Por ejemplo, puedes añadir una cucharadita de aceite de oliva virgen extra o un poco de aguacate triturado a sus purés de verduras. Otra idea es usar yogur griego entero natural o queso fresco en sus frutas, que aportan grasas y proteínas saludables.

¡Y no olvides los cereales infantiles enriquecidos con hierro, mezclados con leche materna o fórmula! Para bebés más grandes, los batidos caseros con leche entera, fruta, un poco de avena y mantequilla de cacahuete (sin azúcar ni sal) pueden ser una excelente opción nutritiva.

En mi cocina, he descubierto que añadir patata cocida o pasta pequeña a los purés de verduras es un truco fantástico para sumar calorías. ¡Pequeños cambios hacen una gran diferencia!

Desmintiendo Mitos Comunes sobre el Peso Infantil

El peso no lo es todo, ¡y la comparación es el peor enemigo!

Como te decía al principio, la presión social sobre el peso de nuestros bebés puede ser abrumadora. Nos encontramos comparando a nuestros hijos con los de los amigos, con los de las fotos de Instagram, y eso solo nos genera ansiedad.

Pero, ¡ojo!, cada bebé es un mundo. Algunos son menudos, otros más rollizos, y ambos pueden estar perfectamente sanos. Es un mito pensar que todos los bebés deben seguir un patrón idéntico de crecimiento.

De hecho, los bebés alimentados con leche materna pueden tener un ritmo de aumento de peso diferente al de los alimentados con fórmula. ¡Y eso está bien!

Confía en tu pediatra y en tu instinto; ellos son la mejor brújula.

Mitos sobre la alimentación y el peso

Hay muchos mitos que circulan sobre cómo “engordar” a un bebé, y algunos pueden ser contraproducentes o incluso peligrosos. Por ejemplo, la idea de que los bebés necesitan “limpiar el plato” en cada comida es un error.

Forzar a un niño a comer más de lo que quiere puede generar una relación negativa con la comida y afectar su capacidad de autorregulación. Otro mito común es que hay que adelantar la introducción de sólidos antes de los 6 meses para que ganen peso.

¡Falso! Las recomendaciones actuales de la OMS sugieren esperar hasta los 6 meses, ya que una introducción temprana no solo no mejora el aumento de peso, sino que puede aumentar el riesgo de infecciones.

Y ni se te ocurra darles bebidas azucaradas o alimentos procesados para que engorden; pueden ser calóricos, sí, pero carecen de los nutrientes esenciales y pueden causar problemas de salud a largo plazo.

La clave es una dieta variada, nutritiva y equilibrada, siempre bajo la supervisión de un profesional.

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El Bienestar Integral: Más Allá de la Báscula

El vínculo y el desarrollo emocional

A veces, en nuestra obsesión por el peso, olvidamos la importancia del bienestar integral de nuestro bebé. El aumento de peso es vital, sí, pero no es lo único que define la salud de un niño.

El desarrollo emocional, el apego seguro y el vínculo con nosotros son igual de cruciales. Un bebé que se siente amado, seguro y estimulado, es un bebé que, probablemente, también prosperará en su crecimiento físico.

Recuerdo pasar horas piel con piel con mi bebé, mirándolo a los ojos mientras mamaba, y sintiendo cómo esa conexión era tan nutritiva como la propia leche.

¡Esos momentos son irremplazables!

Un ambiente tranquilo y feliz para comer

Crear un ambiente tranquilo y sin estrés alrededor de las comidas es fundamental. Si convertimos la hora de comer en una batalla constante, el bebé puede desarrollar aversión a la comida.

Es esencial respetar sus señales de hambre y saciedad. Ofrece la comida, pero no lo fuerces. Si rechaza un alimento, no pasa nada, puedes volver a intentarlo otro día.

La paciencia es nuestra mejor aliada. Además, un bebé que está activo, que explora su entorno, que duerme bien y que recibe mucho cariño, es un bebé que está gastando energía de forma saludable y que, en general, tendrá un apetito regulado y un crecimiento óptimo.

Al final del día, lo que realmente importa es que nuestros pequeños crezcan felices, seguros y amados, y el peso es solo una parte de esa hermosa ecuación.

글을 마치며

¡Uf! Qué recorrido hemos hecho juntas hoy, ¿verdad, familia? Espero de corazón que este post os haya servido para despejar algunas dudas, aliviar esas pequeñas (o grandes) preocupaciones que todas compartimos y, sobre todo, para sentiros más tranquilas en esta montaña rusa de emociones y aprendizajes que es la maternidad. Lo sé, a veces parece que estamos constantemente midiendo, comparando y analizando, pero recordad, mis queridas mamás y papás, que cada bebé es un universo en sí mismo, con su propio ritmo, su propia personalidad y su propia historia de crecimiento. La información es un poder inmenso, sí, es fundamental conocer las pautas, pero la intuición de una madre (o padre), unida al consejo sabio y profesional de nuestro pediatra de confianza, es la combinación perfecta y el mejor GPS para este camino. No os obsesionéis con los números de la báscula como si fueran el único indicador; mirad a vuestros pequeños, observad su alegría al despertar, su energía al jugar, sus ganas de explorar el mundo y esa chispa en sus ojos. Eso, para mí, es el mejor y más valioso indicador de que todo va sobre ruedas y que vuestro amor les está nutriendo de la forma más completa. ¡Seguid disfrutando de cada momento, cada abrazo, cada risa, porque crecen rapidísimo y cada etapa es un tesoro irrepetible!

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알아두면 쓸모 있는 정보

1. Las curvas de crecimiento son una herramienta orientativa; la clave es la constancia en la trayectoria individual de tu bebé, no un percentil fijo. Cada niño tiene su propio ritmo.

2. La leche materna es el alimento óptimo y puede influir en un patrón de crecimiento diferente al de los bebés que toman fórmula, lo cual es totalmente normal y saludable.

3. Introduce los alimentos sólidos alrededor de los 6 meses, cuando tu bebé muestre las señales de estar listo, y recuerda que la leche (materna o de fórmula) sigue siendo fundamental.

4. Para ayudar en el aumento de peso, puedes enriquecer las comidas de tu bebé con grasas saludables (como aceite de oliva virgen extra o aguacate) y proteínas de calidad (pollo, legumbres, yogur griego entero), siempre consultando con tu pediatra.

5. Si notas cualquier señal de alarma, como una pérdida significativa de peso, inapetencia extrema o somnolencia inusual, busca la orientación de tu pediatra de inmediato. Tu instinto es una señal muy valiosa.

중요 사항 정리

Para cerrar este capítulo tan importante y llevarnos a casa lo esencial, quiero que tengamos muy claro que el aumento de peso de nuestros bebés es, sin duda, un indicador crucial de su desarrollo y bienestar, pero bajo ninguna circunstancia debe ser la única vara de medir su salud. Es vital que observemos a nuestros pequeños en su totalidad, prestando atención a esa sonrisa que ilumina el día, a su nivel de energía y actividad, a cómo interaccionan con su entorno y, en definitiva, a su felicidad general. Mantener una comunicación abierta, sincera y constante con vuestro pediatra es absolutamente fundamental; ellos son los profesionales que pueden interpretar correctamente esas curvas de crecimiento y ofreceros una guía personalizada y adaptada a las necesidades únicas de vuestro hijo. Fomentar un ambiente tranquilo, amoroso y libre de estrés durante las comidas es clave para que desarrollen una relación sana con la comida. Priorizad la lactancia materna, siempre que sea posible, y, al introducir la alimentación complementaria, optad por opciones nutritivas, variadas y que aporten esa energía extra cuando sea necesaria. Recordad siempre evitar las comparaciones, deshaceros de los mitos infundados y, sobre todo, confiad plenamente en vuestro instinto maternal o paternal y en el amor incondicional que le brindáis a vuestro hijo. ¡Estáis haciendo un trabajo sencillamente increíble, y vuestro amor es el mejor nutriente!

Preguntas Frecuentes (FAQ) 📖

P: ¿Cómo sé si mi bebé está comiendo lo suficiente y recibiendo todos los nutrientes, especialmente con tantos consejos diferentes?

R: ¡Ay, esta es la pregunta del millón que todas nos hacemos, créeme! Recuerdo perfectamente esa sensación de no saber si lo estaba haciendo bien. Pero mira, lo más importante es observar a tu bebé.
Si moja suficientes pañales (generalmente 6-8 al día para los más pequeños), si está activo, alerta y parece contento entre tomas, ¡vas por buen camino!
No te obsesiones con las cantidades exactas que ves en un biberón o el tiempo que dura una toma si das el pecho. Cada bebé tiene su ritmo, su apetito varía de un día para otro, ¡igual que el nuestro!
Yo aprendí que sus señales son la mejor guía: si te busca con la boca, si se agita, si hace ruiditos… ¡quiere comer! Y cuando se suelta o gira la cabeza, es que ya está satisfecho.
¡Es increíble cómo se comunican desde tan pequeños! Si te preocupan los nutrientes cuando ya comen sólidos, una dieta variada y equilibrada, llena de colores y texturas diferentes, siguiendo siempre las recomendaciones de tu pediatra, es clave.
No te compares con otras mamás, cada historia de alimentación es única y especial. Lo vital es que tu bebé esté feliz y enérgico.

P: Mi bebé no está en el percentil “perfecto” o parece que no engorda tanto como otros, ¿debería preocuparme por su peso?

R: ¡Uff, los percentiles! Esos gráficos que nos dan en el pediatra pueden ser una fuente de estrés increíble, ¿verdad? A mí me pasó igual y me causó muchísimas noches de desvelo.
Pero aquí viene la buena noticia, mamás y papás: ¡los percentiles son solo una referencia, una herramienta más! No son una competición ni un examen donde tu bebé deba sacar un diez.
Lo verdaderamente importante no es que tu peque esté en el percentil 50 o 90, sino que su propio crecimiento sea constante y siga su curva individual.
Algunos bebés son más menuditos y otros más grandes por naturaleza, ¡y eso es perfectamente normal! Si el pediatra te dice que el desarrollo general de tu peque es bueno, que su peso y talla van en aumento de forma armónica a lo largo del tiempo, y sobre todo, que está sano y feliz, ¡entonces relájate!
Yo cometí el error de comparar a mi hijo con el de una amiga que era un glotón y solo me causó ansiedad innecesaria. Aprende a confiar en tu instinto y, por supuesto, en la opinión de tu médico.
Hay momentos, como los famosos estirones, en los que parece que de repente ganan más o menos peso. Son fases, y son completamente normales.

P: Con tantos “nuevos enfoques sobre alimentación infantil”, ¿cuáles son los errores más comunes que debemos evitar para que nuestros bebés coman bien?

R: ¡Qué tema más actual este! Con tanta información circulando, es fácil sentirse un poco perdido y abrumado, ¿a que sí? Basado en mi propia experiencia y lo que he visto a mi alrededor en estos años de maternidad y paternidad, diría que uno de los errores más comunes y dañinos es forzar a comer.
Creemos, con la mejor intención, que si no se lo terminan todo se van a quedar con hambre o no van a crecer, ¡y ojo!, eso puede crear una relación muy negativa y tensa con la comida a largo plazo.
Confía en su apetito. Otro error es ofrecer siempre lo mismo o caer en la trampa de los “alimentos infantiles” ultraprocesados cuando ya pueden comer comida de verdad, con texturas y sabores variados.
Introducir una gran variedad de alimentos desde temprano es fundamental, ¡y que coman lo mismo que la familia (adaptado a sus posibilidades, claro) es una maravilla para su desarrollo y su paladar!
También es crucial no usar la comida como premio o castigo, jamás. Y, por último, ¡no convertir la hora de la comida en un campo de batalla! Que sea un momento agradable, de conexión familiar, sin pantallas y con mucha paciencia.
Mi truco personal fue sentarme con ellos, comer juntos, dejarles explorar con sus manos, ¡aunque terminaran la comida por toda la cara! La paciencia, el disfrute y el respeto por sus señales de hambre y saciedad son tus mejores aliados para que coman bien y felices.

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